En este día celebramos el Dia de los Padres. Queridos Padres, muchas felicidades.
Como sabe nuestra audiencia, en Ámense® no hacemos un artículo, ensayo, ni expresamos un contenido sin hacer que nuestra audiencia pueda acompañarnos en la reflexión de lo que traemos para compartir. En Ámense® informamos, instruimos y educamos por más de 30 años y “no perdemos prenda” para lograrlo.
Miren, queridos, nosotros estamos ciertos de que no podemos abordar este día sin ensalzar la paternidad que es la esencia del ser padre.
La paternidad no necesariamente se define cuando se ha formado parte de un acto donde se hayan unido elementos biológicos entre un hombre y una mujer, no, la paternidad no es sólo eso, es mucho más, es cuando el hombre se convierte en padre, en ese alguien escogido por Dios, para llevar al mundo la vida creada, acogiéndola, educándola, guiándola, acompañándola hacia un vuelo de libertad responsable, que lo supera y trasciende, en el progreso de la humanidad.
Por eso la paternidad efectiva y real, cobra el mayor sentido cuando una vida humana es ayudada a hacerse, y el padre que ejerce su paternidad, lleva esta realidad no sólo durante toda la vida de sus hijos, sino durante toda su propia vida también, incluso después de su muerte. El que cría, el que forma, el que aprende de los errores y enseña la sabiduría, el que nutre y edifica, ése es el que ejerce su paternidad, aunque no haya sido partícipe de la vida biológica de los hijos.
Ser padre no es una tarea más, es la misión de vida más importante de la persona humana hombre, y a la vez, el mayor privilegio de Dios en la Vida y la mayor responsabilidad. El lograrlo proporciona la más inefable satisfacción que un hombre pueda alcanzar.
En Ámense sabemos que es imposible hacer una generalidad de algo tan profundo como la paternidad, que sí, la vemos vinculada a la masculinidad que porta sólo el hombre, nosotros sabemos que la paternidad es más aún que un sentimiento, una virtud, un desempeño, una responsabilidad, es todo esto sí, pero mucho más, es un Misterio de Dios, una realidad encriptada en el corazón de cada hombre, una realidad humana única e irrepetible, pues pasa por su sello personalizado.
Ahora bien, nunca podremos ver la paternidad independiente o separada de la maternidad, ambas se encuentran entrelazadas por ofrecer el bien hacia los hijos. Para poderse ejercer de la manera adecuada deben encontrarse integradas desde el padre y la madre, incluso aun no siendo parejas, deberán ofrecer un civilizado acuerdo, como padre y madre de su descendencia.
El mayor privilegio de Dios a cada hombre, lo es la paternidad y todos tienen la herencia de San José, quien fue enviado para ser padre del hijo de Dios en la tierra, modelo de paternidad y de humildad, formó y crió a Jesús junto a María.
Ámense® felicita y pide Al PADRE su bendición para todos los padres del mundo.
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