ÁMENSE Y LA HISTORIA

ORIGEN

Había una gran ciudad iluminada de personas bellas,

 en la cual brotó una extraña enfermedad,

que hacía morir a muchos de diferentes formas.

Se hizo muy temible, pues atacaba solapadamente y

cuando las personas se daban cuenta del mal,

 enseguida desaparecían, de modo que muchos

 prefirieron no descubrirlo y adaptarse.

La epidemia se extendió más y más, transmitiéndose de múltiples formas y,

con síntomas disímiles, alcanzaba los lugares más recónditos

a donde muchos aspiraban escapar;

 hasta llegar a invadir la vida de la ciudad en su totalidad.



Una nube oscura crecía sobre aquella hermosa tierra,

cuando una mujer descubrió entre su hogar y su iglesia de siempre,

un silencioso manantial de agua fresca que llamó su atención.

Al probarlo sintió que rápidamente se regeneraban sus heridas

y su vida cobraba un vigor insospechado;

pero notaba que los demás no veían esta maravillosa fuente,

 la confundían con todas las demás que estaban contaminadas.

"- ¿Qué haré? -se dijo- ¡Es preciso proteger esta agua, y que pueda servir para muchos!"

 ¡OH! Padre ¿qué haré?, ¿por qué yo?...

Y, cuando más se debatía en su soledad,

un nuevo misionero la identificó y la encontró entre tantos,

pues ambos llevaban el mismo vigor de sanación de aquella agua.

Fue así como aquella mujer y el misionero nuevo,

entendieron su llamado y, se unieron los dos

 en un intercambio constante de saber,

al beber sólo del manantial de vida.

Buscaron la forma de hacer llegar a muchos ese Bien

y descubrieron sus manos vacías,

como el único recipiente seguro;

 las juntaron y así lograron llevar en ellas un poco del agua natural,

suficiente para cada uno de los que podían confiar y,

conocieran su poder maravilloso.

  Primer Grupo Ámense llamado "Fuente"

 Primer Grupo Amense llamado "Fuente"

 Ámense es ese nuevo manantial de vida, que brota de las enseñanzas de Sara y Alberto, quienes lo han descubierto primero en su propia vivencia (a partir de 1995 en Cuba), lo han conservado y protegido y; lo han sostenido con su propio trabajo en los Estados Unidos desde 2001 hasta el presente.

Propuestas monetarias, de poder, y de fama no les han faltado durante su estancia en USA, pero han renunciado a todas ellas, como quien ha encontrado el tesoro más valioso. Viven muy felices con poco de lo externo, para poder dar cabida a la afluencia creciente de esa agua superior. Ya sus manos unidas no bastan para llevarla solos; pero la fuerza  misma "del manantial" ha suscitado un grupo de personas, que han respondido libremente y se han entrenado por más de seis años, para aprender a beberla, a gozar de sus frutos, y a unir sus manos limpias, para formar un recipiente mayor, donde pueda ser llevada como un "nuevo vino" que alegra y celebra la vida, calmando la sed de muchos, en este Condado de Miami Dade, del que somos parte ciudadana. 

El video ofrece una descripción del entorno en que surge este despertar que engendra La Instrucción Ámense, en una psicologa creyente (Sara Mateo) y un sacerdote franciscano (Alberto Barrios). Sara y Alberto narran las circunstancias que marcan sus vidas y las respuestas hacia la libertad que ellos lograron dar, en medio de las graves dificultades sufridas dentro de Cuba tiranizada.

 

Al estudiar psicología, se abrió ante mí la posibilidad de ayudar a muchos. Sin embargo había una ambición secreta dentro de mí, y era poder ayudar a muchas más personas, con un alcance muy amplio. Al cabo del tiempo descubrí que existía en mi un carisma especial de llegar a las personas, como de ser escuchada y, de poder -sobre todo- hacer llegar la información externa a las realidades personales de manera adecuada y real.

 

En mi camino de crecimiento en la Fe y en la búsqueda de un vínculo superior con Dios Padre, encontré a Fr. Alberto, quien tenía la fama de que la gente se acercaba a él a escucharlo por su belleza externa; sin embargo, al poco tiempo descubrí que tenía también un don, un carisma especial, que atraía a las personas a escucharlo, de manera tal que, tanto lo mío como lo suyo hacían confluencia. Después de algunos años que, por designio de Dios, fuimos integrando nuestro trabajo; pudimos comprobar cómo la ayuda integrada de ambos, fluía con gran facilidad y aportaba una ayuda muy superior a la que cada cual podía dar por separado.

 

En poco tiempo descubrimos la tremenda conexión que teníamos en cuanto a nuestros sentidos de vida en el trabajo, la oración y la amistad, y así, surgió Ámense… Y se selló luego nuestro Amor para siempre.

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Ámense se consolida y desarrolla en Los Estados Unidos de América, siendo concebido dentro del contexto de la Cuba tiranizada, como el resultado de una particular búsqueda de la libertad realizada por la psicóloga Sara Mateo y el sacerdote Alberto Barrios; primero cada cual por su lado, y luego se enlazan en un trabajo común de formación, apoyo y consuelo de personas (jóvenes, matrimonios, enfermos, familias...), comenzando en 1995, y teniendo su punto culminante en el año 2000 cuando fue propiamente concebido el Proyecto Ámense, después de recibir el impulso liberador de S.S. Juan Pablo II en 1998. Las bases de Ámense se dan a través de un trabajo realizado de manera extraoficial, en diferentes ciudades, barrios y pueblos de la nación hasta julio de 2001, fecha en que los fundadores se vieron impelidos a salir del país, habiendo salvado sus vidas -por la gracia de Dios- de graves trampas y peligros.

"De manera constante e ininterrumpida, en los Estados Unidos (New Jersey y Florida), desde 2001 hasta el presente, hemos mantenido el trabajo de Ámense y la realización concreta de diferentes metodologías (grupos Ámense, Cursos, Talleres, Seminarios, Retiros, encuentros personales y de parejas...) con resultados muy buenos, que representan cambios perennes, de por vida, en las personas, sus relaciones, y sus entornos. Nos unimos en matrimonio en 2004 y, juntos hemos llegado a constituir la Instrucción Ámense, bajo una Corporación registrada en el Estado de la Florida en abril de 2005. Este es un camino para el logro de la libertad, donde cada cual assume la propia responsabilidad y entiende su compromiso impostergable en lograr su propia integración personal, familiar y social. Ámense responde así a la actualidad de los conocimientos sobre la Persona Humana, los signos de los tiempos, y las necesidades del mundo de hoy".

Copyright©2005- 2013 Amense Corp

CELEBRANDO UN CUARTO DE SIGLO SACERDOTAL

29 de Junio de 2015

Queridos hijos en Ámense:

Hoy es un día muy especial para nosotros: Sara y Alberto, pero no será menos especial para Ámense.

Es un día en que se celebran al mismo tiempo dos gigantes, continuadores de la Obra de Jesucristo: San Pedro, judío de adentro, que Jesús puso como "cabeza" y San Pablo, el judío "de afuera" (del exilio) apasionado e incansable fundador de muchas comunidades cristianas. No fue por azar que este día haya sido escogido para ordenarme como sacerdote (Alberto), hace 25 años y; luego por nosotros para casarnos, por la Iglesia (pues, casados ya estábamos ante los hombres, desde el año anterior en Sept. de 2005, que cumpliremos 10). Pero son las lecturas de hoy, las que nos dan la pauta y la clave para celebrar este día. Observemos que son textos marcados por las prisiones y las libertades, que nuestro salvador propicia para los que lo siguen.

Queremos enfocarnos hoy en la antífona del Salmo. "El Señor me libró de todas mis ansias", y pudimos ver, en este amanecer, una larga lista de "ansias" de las cuales nos ha liberado el Señor. Son incontables, pero voy a referirme (Alberto) al conmemorar 25 años de sacerdocio, sólo a algunos hechos más importantes, que jalonan esta historia, comenzando desde mi juventud.

- Escapé de los controles del hacerme médico en Cuba, de un acto de repudio y del servicio militar, cuando en el tercer año de la carrera, salí para entrar al seminario y; luego, ya dentro, me sentí colmado de felicidad habiendo sido tratado más conocidamente y valorado desde mi Fe, pudiendo orar en clases y discutir temas de la vida de fe.

- El aprender cómo la disciplina y el orden de cada día, ayudan a aprovechar tanto el tiempo y escapar de los tiempos de "ocio" infructíferos (vanas conversaciones, vacíos...).

- Más tarde, debí empezar a aprender a escapar, desde dentro, de todos los enredos y conflictos que se daban en las relaciones clericales y de seminaristas, separándome y dedicándome a lo que me tocaba en ese momento: estudiar, orar y trabajar pastoralmente el fin de semana. En mis ratos de oración más íntima comencé a sentir una voz interior que me decía "SAL" y, como esta era insistente, mi búsqueda durante muchos años fue encontrar ¿a dónde salir? ¿por dónde?, mientras externamente todo se mantenía para mí "igual", siguiendo las normativas de la formación sacerdotal y franciscana.

- Llegué a mi Ordenación Sacerdotal un día como hoy, después de un largo discernimiento, pues veía las estructuras clericales como algo que limitaría mi entrega y mi verdadera vocación a realizarme; pero ese día llegué a la celebración de mi Ordenación con una sensación clara de libertad en mi opción, teniendo muy resuelto dentro de mí, que el ser sacerdote, en sí mismo, no es un límite a mi libertad; sino que sería en mí mismo, en donde estarían esos frenos; aunque en realidad no veía ninguna salida concreta que me permitiera ser libre y al mismo tiempo ser sacerdote. Sin embargo, sólo la inmensa Paz y tranquilidad que sentía, y la sed de Seguirlo a Él, me iluminaban. (Recuerdo que al terminar la gran ceremonia en la catedral de la Habana, me fui caminando sólo, [si iba con más personas no lo recuerdo, me sentía como flotando], a tomar la lancha de Regla para ir para el convento franciscano de Guanabacoa y me acosté a dormir en Paz).

- Otro hecho significativo fue el ser seleccionado para salir de Cuba a estudiar en Roma, donde viví desde mediados de 1990 a finales de 1994, lo que me permitió, además de lograr estudios superiores, conocer muchos países de Europa, Asia,  América Central, el Caribe  y América del norte. Mientras me vi libre del pequeño mundo de nuestra Cuba, de su “período especial”, encontré cuán aprisionado estaba de los daños ocasionados por un régimen así, prisión que me acompañaba, pues estaba en mí, pero la distancia me iba permitiendo distinguirlo y comenzar a sanar y liberar; nutriéndome al mismo tiempo de la luz de un mundo democrático, con mucha más amplitud de miras, pero lleno también de frenos y cegueras interiores, con las que tuve que aprender a lidiar; y superar el reto de las "tentaciones" de todo tipo, manteniendo intactos mis votos de pobreza, castidad y obediencia.

- Con la crisis de los balseros del 94, me había graduado ya de Licenciado en Espiritualidad, y me pidieron terminar el Doctorado debido a las altas calificaciones; pero se desató en mi un ansia -aún desde mi vínculo con Dios y con "Cachita"- de ayudar a los cubanos en los campos de refugiados de Guantánamo, luché para obtener los permisos necesarios en mi Orden Franciscana y los obtuve, pero tanto el gobierno norteamericano, como el gobierno cubano y su iglesia, impidieron esa posibilidad, y el Nuncio Apostólico de Cuba, me pidió regresar a allá, lo cual hice sin demora, después de un retiro de dos días en Asís. Esta experiencia me dejó la sensación de la existencia de una especie de BLOQUE muy fuerte, de la alta política internacional, que tenía que ver con los males de nuestro país y, que la causa no estaba sólo en "una persona". El Señor me libró, en este caso, de una "inocencia" o inmadurez que podía tener, en relación a ese mundo de la política y, sobre todo, de los medios de comunicación, inmadurez que hubiera podido ser tierra fértil, para dar paso en mí a las tentaciones de la fama y del poder, ya que también tuve muchas oportunidades de salir a la luz social a través de entrevistas, y medios sociales que no escapaban de todo el entretejido del que hablo anteriormente, además de propuestas concretas que tuve en Roma, para terminar el doctorado, laborar en el Vaticano y, hasta de ser nombrado como obispo en un futuro no muy lejano de ese momento.

- Las ansias de aportar a la libertad de mi tierra se hicieron fuertes estando ya en Cuba, donde me encontré un pueblo languideciendo de falta de comida y de lo más elemental, agredido en todo. En Santa Clara de Lawton comencé, como párroco, los "Jueves de adoración y súplica por Cuba", donde muchos llevaban sus angustias y situaciones para orar juntos por ellas e implorar soluciones; lo cual fue agredido directamente por la Seguridad del Estado, y la falta de apoyo de la Iglesia oficial, trajo como consecuencia que en menos de un año fuera dado el título de párroco a otro fraile, por lo que quedé atendiendo la Iglesia de Luyanó y como maestro de postulantes. Antes era también profesor del seminario, y miembro del equipo de formación de la CONCUR, pero en poco tiempo, también se prescindió de mí para estos servicios. Aunque pueda parecer lo contrario, todo esto, aunque sé que eran resultados de tramas del régimen, era para mí liberador, pues había aceptado esos cargos por la necesidad existente, pero No era mi deseo estar encuadrado en esos parámetros y con tantas presiones. Esto me permitió tener más tiempo y concentración para atender la comunidad de Luyanó, formar catequistas y, sobre todo, crear un programa muy especial de formación semanal para los jóvenes, apoyado especialmente en el impulso creativo y pedagógico de Sara.

- Para la Visita de SS. Juan Pablo II, los resultados de la misión preparatoria, en Luyanó, sobrepasaron las expectativas por las respuestas masivas a todas las celebraciones. Recuerdo que en una de ellas, al recibir a la Virgen de la Caridad, además de acusaciones directas de la directiva de la "Oficina de asuntos religiosos" fui agredido con un cuchillo en medio de un tumulto que organizó el régimen en la entrada del templo, pero personas del Consejo de la Comunidad, reaccionaron a tiempo y me halaron hacia dentro, cerrando las puertas en medio de la Misa; en la cual quedé sin voz, y esto hizo que acudiera a Sara (para mi, "la psicóloga"), para que hablara al pueblo y lograra la calma, sin que el pánico se apoderara de todos. Milagrosamente María actúo a través de la voz de ella, que logró una gran tranquilidad, abrimos las puertas y los agresores quedaron confundidos y anulados, al dejárseles espacio abierto y ser recibidos dentro del templo, con fervor, Paz y aplausos para María.

- La visita del Papa Juan Pablo fue toda ella un evento muy liberador, donde parecía que en esos días reinaba en las calles la libertad. En la Misa de la Habana, las aclamaciones de "El Papa Libre, nos quiere a todos libres", salieron de mí, como una acción directa de Su Espíritu, y creo haber sentido una sensación de felicidad como nunca antes en mi vida. Esto, a su vez, sería para el gobierno, la gota que colmó la copa, donde ya se desencadenó, junto con el plan de "despapización" de la Isla, el plan de ser sacado de los cargos de formación en la Orden, y mandarme para pueblos de campo de Villa Clara, donde fui párroco de Camajuaní, de Vueltas y, atendiendo el Central Fe, y los poblados de la Quinta y Carmita.

- En toda esta reducción de mi status, cuando los superiores me lo planteaban, siempre tuve la gracia de ver lo que pasaba, pero yo no dejaba de obedecer sin reservas, viendo y sintiendo la Mano del Padre y de María Santísima, que me daban la oportunidad de expandir mis experiencias y llegar a más personas. Me cuidé mucho más de rozar la política en mis homilías, pero mi espíritu pastoral innovador, salían espontáneamente de mí, ganando mucha simpatía en los pueblos; sin embargo mi trabajo se veía obstaculizado constantemente por advertencias directas del gobierno, la infiltración de muchos "informantes o espías", el lanzamiento de "bolas" difamatorias y, llegando tener un atentado a mi vida, al zafar en la noche el pasador de la dirección del Jeep en que me movía; y por milagros de Su protección, pude detectarlo y confirmarlo así con el mecánico, antes de salir a la carretera abierta.

- En el año 2000, a través del discernimiento, decidí solicitar oficialmente estar libre de las obligaciones parroquiales y de iglesias, para dedicarme a dar cursos de manera itinerante sin residir en un lugar fijo, esto no fue apoyado por los obispos en general, pero había que esperar a noviembre, cuando se efectuaría el  Capítulo programático de mi Orden para el nuevo trienio. Entre tanto, invité en el verano a la Dra. Sara, para dar cursos formativos a catequistas de la zona, y a jóvenes; siendo su éxito tal que muchos me solicitaron que ella volviera, para ventilar inquietudes personales; problema que se resolvió con la idea de Sara de crear grupos con un dinamismo interno especial y, que constituirían más tarde los grupos Ámense.

- La Gracia de Dios se desbordó en los meses en los que ya estaba liberado de parroquias (en enero de 2001) y con la decisión "de arriba" de que me fuera de Cuba. Contaba aún con 6 meses para que se me venciera el límite puesto (18 de Julio, 2001), en los cuales Sara y yo trabajamos incansablemente, de manera extra oficial, en casas, fincas, terrenos abiertos, en muchos barrios de la Ciudad de la Habana y pueblos de Villa Clara, Cienfuegos y la Habana campo, llegando a formar 18 grupos Ámense, así como diferentes eventos de convivencias inter-grupales. La entrega a esta realidad era tal, que no me dejó sufrir el deber abandonar mi tierra, sintiéndome totalmente impulsado por El y, podía creer que -quizá- al régimen le quedaba poco.

- Pero lo verdaderamente feliz se da nuevamente con un sello de contrastes: cuando a Sara le es negada la visa a Colombia, donde iría a reunirse con su hijo, y hubiera quedado allí en Cuba, "presa" por diez años, según las normas del gobierno para los que habían trabajado en salud pública; alcancé aún a poderla ayudar, con evidentes signos del Padre y de María de la Caridad, para que viajara a los Estados Unidos, y viajamos a Miami justamente en el mismo vuelo el mismo día límite: 18 de Julio de 2001.

- Pero, para mayor delicadeza de Él, en la mañana, antes de partir al aeropuerto, quisimos abrir la Biblia al azar y nos salió el salmo que decía: "Hemos salvado la vida como un pájaro de la trampa del cazador, la trampa se rompió y escapamos...".

Ahora veo muy claro una conclusión: Creo en la paradoja que vivieron Pedro y Pablo: que somos más libres, más nosotros mismos, mientras más perseguidos y agredidos podemos ser. Mi verdadero sacerdocio –como fue Su promesa al ordenarme- empezó a realizarse fuera de las estructuras establecidas, dentro de un poder monolítico, y desde mi esencia interior, en vínculo con Jesucristo. Tanto en las lecturas de hoy, como en nuestra historia, el mensaje es claro: la verdadera libertad la perdemos, no cuando nos encierran, no cuando nos condenan; no cuando, desde afuera, nos llegan frenos; sino cuando nosotros mismos nos dejamos conducir por las ataduras, los nudos, los bloqueos, los vacíos, los daños, los miedos... que están en nuestro interior; pero, tanto de las prisiones externas, como de las internas, de TODAS nos libra el Señor, según sus designios...

 ¡Qué bueno revivir y recordar hoy esta historia!, cuyos detalles, al repasarlos, nos hacen ver más claro cada vez, como a Pedro, que verdaderamente fue Su Ángel, quien nos liberó y quien nos condujo a esta unión tan feliz como incomprendida, en su momento, y que se sella cada vez más en un amor sin límites, sin dejar de dar y dar frutos en donde quiera que estemos. ¡Qué sabiduría la del hermano sacerdote que nos casó, un día como hoy, que dijo en su homilía. "Alberto fue un ángel para Sara y Sara fue un ángel para Alberto"; y en verdad sabemos que el uno sin el otro se hubiera perdido!

 Y, gracias al Sí del Padre y de María, que hicimos nuestro, manteniéndolo en medio de tantas pruebas, de afuera y de adentro de nosotros mismos, podemos hoy alabar al Señor y darle gracias, pues nos ha hecho apóstoles del mundo de hoy, que necesita dejar reinar a Cristo en el centro de nuestras personas, de nuestros matrimonios y de nuestros hogares, para la salvación de los niños y las generaciones venideras.

¡Bendito y Alabado seas, Dios Nuestro!

Padre Alberto y Madre Sara

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