Pocos pueden dudar de la capacidad del pueblo cubano para autogobernarse; los hechos y las pruebas son claramente visibles a lo largo de su historia. Sin embargo, AHORA es el momento de reconocer —con absoluta claridad— que hemos quedado atrapados en una trampa diabólica: un lugar donde luchar de frente nos estigmatizó como «villanos», donde preservar la dignidad personal nos exigió separarnos y emigrar, y del cual no podemos escapar a menos que alguien —poseedor de un espíritu justo, junto con el poder y la capacidad de actuar— levante esta red que nos aplasta, nos mata y nos envenena. Hoy, resulta oportuno —ante todo— recordar esto y dar gracias por esa mano amiga. Oremos activamente para que la bota que actualmente nos oprime sea levantada de manera efectiva, gracias a la asistencia providencial de la Administración Trump. Estamos profundamente agradecidos por una iniciativa que ningún otro gobierno siquiera intentó; un hecho que es de justicia reconocer. Y luego, a su debido tiempo —sin prisas caóticas y ...seguir leyendo